viernes, 21 de octubre de 2011

Clemencia

Yo viví mis peligros y hoy los cuento
Fui víctima o culpable o ambas cosas,
pero el Señor, limando mi aspereza
me salvó con caridad preciosa.
Fui negligente, necia y hasta ruda
luego, aplicada, hábil, competente.
Adolescente, adquirí mis dudas
y evité resbalar en mil pendientes.
El amor llegó como invocado
pues con ansias lo esperé segura
Y llegó tal como yo pensaba
callado, serio, ojos de ternura.
Sin que lo supiera, Dios estuvo
cuidando mi senda, y aunque errada
haya sido, la tomó por suya
para hacerme grato mi pasado.
Pero una noche me sentí desnuda,
sola, desprevenida y apenada.
Jesús me enseñó la nueva ruta
Y me dijo: No temas, te he salvado.
He visto te perdiste en el camino,
mas nunca te fuiste de mi lado.
Sé que sufriste por callar mi vía.
Porque sé que creíste yo te he amado.

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