lunes, 7 de septiembre de 2015

De mi libro "Tiempo de recuerdos",publicado en 1987

 (Fragmento del Capítulo: Huellas de misterio)

El Sauce, arroyo plácido corre entre sauces y sarandíes y a su vera vetustas paredes de piedra se alzan silenciosas.
Los Silveira y los Plada han levantado los muros de sus respectivas viviendas junto a las riberas. Son vecinos en el “pago” tierras quebradas encerrando misterios y mitos. De mi primer libro :”Tiempo de Recuerdos” publicado en 1987

¿En que lugar del tiempo se confunden Historia y Leyenda? Sólo sabemos que de ese período llegan narraciones fantásticas. Visiones inesperadas de cirios encendidos, huertos arrasados, ramas retorcidas…
Acaso fantasmas charrúas flotando posesivos sobre las colinas, o  aquelarres en el claro del bosque en medianoche alucinante. Magia negra escapando de la apurada maleta de un viajero fugaz y tenebroso? El medioevo trasplantado de Iberia a América en aquellas mentes sencillas y resignadas. ¿Demonios? ¿Quién los trajo? ¿Cuándo se fueron? ¿O surgieron tal vez en tardes aburridas y noches interminables de mentes supersticiosas?

En ese clima  difícil y huraño que vuelve hostiles las tierras feraces ambas familia crecen, se hacen ricas en trabajos e hijos. La mera vecindad se convierte en familia cuando Jacinto Silveira elige a Gertrudis Plada como esposa. Atractiva, ésta lo deslumbra con  sus trenzas rubias y sus ojos claros. Después de un tiempo logran progresar arrendando campos en la solitaria falda del Betete, para entonces ya tienen dos hijas,  Ubaldina y Jacinta. La esposa es fuerte y firme, ningún trabajo la arredra Y así un día regresan y se acercan a solares paternos, han progresado. Compran tierras con un cerro pequeño matizado de frondas: y allí casi en el otero, alzan paredes sólidas que encierran salas amplias y acogedoras .Jacinto se dedica ahora al ganado, ovinos, lo que les permite una vida cómoda y desahogada. Las hijas son jóvenes ahora. Sienten la falta de un hijo varón que no llegó. Un niño espera cerca, en un hogar generoso de hijos sin padre. Andrés Márquez es su nombre. Los esposos no vacilan en adoptar a aquel niño que  esperen llenará el vacío…

martes, 14 de abril de 2015

Un día  me atrevi a crear este blog, impulsada por mis nietos.Me sentí atrevida al tomar un espacio ,generoso, que podía usar a mi albedrío.
Pasados mis setenta años y enfrentada a la soledad que deja la partida del compañero,dediqué más ratos a escribir.La máquina estaba muy estropeada y pensaba reemplazarla cuando mis hijos me dijeron:-"Mamá ya nadie compra máquinas de escribir, lo que debes hacer es comprar una computadora" La idea me pareció descabellada. ¿podría siquiera intentar entender cómo funcionaría ésta? Ya era bastante mayor, pero ellos me facilitaron la adquisición de una y se pusieron inmediatamente a enseñarme. La única prohibición era decir -No puedo.
     Quizás algo de audacia que había permanecido dormida en mí, despertó de golpe y me dije ¿Por qué no?
Con interés atendí las instrucciones de mi hijo y de un nieto muy insistente, así como de todo el resto de la familia y comencé a poner caracteres en el Word que era lo único que me interesaba. Yo reemplazaba así la máquina desechada. Lo que escribía era sólo para mí, privado, como mis carpetas donde guardaba divagaciones y poemas.
Pero al pasar los meses hubo alguien,  siempre en el contexto familiar, que me dijo ¿no quieres abrir un blog? Ni siquiera sabía qué significaba eso en este artefacto alucinante.
Lo cierto es que mi timidez iba desapareciendo y me encontré escribiendo en otro sector. No eran textos nuevos sino extraídos de páginas que guardaba con celo. Tenían valor sólo para mí.
Es cierto que desde adolescente me había gustado escribir algún poema, quizás inspirada en mi vocación de recitadora, que quedó detenida luego de mi noviazgo y posterior casamiento.
Me hubiera gustado que muchas personas visitaran mi página para decirme si en realidad tenía algo de valor, pero no lo publicité, lo mantuve casi en la oscuridad aunque tres o cuatro curiosos incursionaron en ella aunque sin dejar una opinión.No he querido cerrar este blog,porque significa algo para mí,nada más.Y jamás he pretendido alcanzar la categoría de otros que he visitado. Ahí está,con alguna incursión esporádica,cuando creo que tengo algo que decir o se me han nacido algunos versos,cuando mi emotividad me lo permite. Hoy con una fe muy fortalecida en Jesús,las palabras me parecen a veces excesivas,Ha decaído un poco mi espíritu algo combativo cuando mis conviccciones son fuertes.Me he vuelto un poco más tolerante,pero arrastro todavía algunas asperezas que sería deseable suavizar para que Dios me acepte.para el después...

miércoles, 28 de enero de 2015

¡Voten!

Quien no vota no tiene derecho a criticar
Nosotros  poseíamos una verdadera cultura cívica y ciudadana. Espero que todavía la conservemos, pero cuando las elecciones son solamente entre los partidos somos indolentes para votar. Los jóvenes desconocen cómo se formó la Patria. A punta de lanza y arrojo fue. Los primeros presidentes nacieron apoyados por sus divisas a caballo y luchando. De la misma manera fueron vencidos por los contrarios. No hubo un plazo legal para su permanencia, apenas la oposición de su oponente que con espada o sable, se auto proclamaba vencedor.
Cada uno con sus seguidores.
Llegaron luego los presidentes elegidos de manera irregular a veces y derrocados por algún militar que con razón o sin ella se consideraba mejor conductor. A medida que pasaban los años, los planes de gobierno iban naciendo. El pueblo se dio cuenta que era posible elegir a personas preclaras, ilustradas, competentes. Y como hoy, éstos tuvieron sus adeptos y sus detractores. Creo que hubo algunos más iluminados que otros, no es el caso mencionarlos, pero el país marchaba por sendas firmes hacia la República democrática que anhelaban.
Sin embargo a veces las divergencias eran tan agudas, que algún presidente se transformaba
en dictador. Conocimos gobiernos de facto, que dejaron huellas hondas. Sabemos que ese no es un camino promisorio, pero hay ambiciones de todas partes, hombres que se han olvidado de su juramento de lealtad o que se han vuelto anárquicos y revoltosos dando pie a que esos gobiernos no constitucionales surjan, y luego tengan pereza o no saben cómo irse. No es solamente nuestra realidad. Ha sido el estado permanente de América desde su independencia. No obstante todos estos fracasos, nuestro republicanismo ha perdurado y ha servido incluso de ejemplo para algún país europeo que decidió   sacudir y abolir su monarquía.
Estos razonamientos previos me nacieron cuando observé el poco interés que muestran algunos ciudadanos en esta ocasión . ¿El voto es obligatorio? Preguntan. Si la respuesta es negativa, se arrellanan en sus sillones a disfrutar plácidamente de un domingo
como todos. Que hace mucho frío. El catarro los aqueja. Aparentemente la lluvia está al caer. Deben viajar lejos porque no son oriundos de los departamentos en que hoy viven. Es fin de mes y ya los pesitos escasean…
Sin embargo es prioritario que mediten si están contentos con el gobierno actual, si lo están deben darle un voto de confianza. Estas elecciones son preliminares, apenas para que cada partido se organice según las preferencias populares.
Quizás hayan advertido que algunos cambios serían necesarios. El voto es el único instrumento que puede lograrlo. ¿Discrepan abiertamente? Entonces piensen cómo pueden ayudar a su partido opositor a tener más posibilidades. ¿Conocen el plan programático de cada sector dentro del partido que les simpatiza? Todavía no es demasiado tarde, busquen en sus computadoras, ya que la propaganda ha cesado  por ley hasta después del domingo. Lean los nombres de integrantes de todas esas listas que seguramente les han hecho llegar de todas partes, quizás conozcan a algunos o hayan oído hablar de ellos. ¿Son personas de bien, políticos muy reconocidos y capaces? No importa si son amigos suyos o no, basta con que sean considerados aptos, justos, inteligentes, abiertos, demócratas. Y que  ustedes sean también abiertos al seleccionar. No será a los más apuestos, a los más simpáticos, debe ser a los más confiables según su inteligencia y su rectitud. Deben votar a aquellos que hablen poco pero digan lo que usted está esperando.
En nuestras cámaras y en otros tiempos figuraron elocuentes miembros que dieron cátedra, fueron poetas, escritores dotados del don de la palabra, que incluso ocuparon luego, cargos de relieve en Organismos Internacionales
Sin embargo el mundo se ha sacudido muchas veces, y se han desatado guerras y surgido dictaduras provocadas  por personas sagaces que sabiéndose poseedores de la palabra que convence u ordena, han sido las voces más mentirosas y malignas que el mundo ha conocido. De este orador deberán estar prevenidos, alertas. Si lloran opresiones pueden estar mintiendo, y si ofrecen imposibles con voz azucarada o autoritaria, desconfíen, nadie sabe quién está detrás de ella.
Pero este año es año de elecciones, serán varias, y no declinen la facultad de participar.
 Si  no es obligatorio votar, considérenlo un derecho, y en todos los casos los derechos deben ser aprovechados cuando se trata de obtener una patria libre, generosa, atenta a las necesidades de sus hijos, segura y culta. La obligación debe estar en su razonamiento y en su corazón
Yo no soy política ni estoy pidiendo su voto para el sector que me convence. Simplemente le pido que con la credencial en la mano, haga honor a su derecho de Ciudadano: ¡Levántese y vote!.






domingo, 27 de julio de 2014

Siempre en julio

Y yo otra vez aquí
en la plomiza tarde.
junto  a costa marfil
de este mar acerado

 Yo que añoro los soles
del cálido verano
extraño los colores,
y el vuelo de las aves.

Y aunque este nido es tibio
tiene un algo de celda
es que el frío me impide
acercarme a la acera

Sueño campos huraños
sueño leños ardiendo
aunque el frío me acobarde
y los huesos no entiendan

La ciudad está quieta
La calle está dormida
Las casas están muertas
Y sus hijos se han ido

Luchan en sus trabajos
Por ganar el sustento
Y los nietos se encauzan
entre estudios e intentos.

Siempre escribo en la tarde
cuando me siento sola,
Cuando Aquiles descansa
cuando mi pluma llora.

Y en verdad no estoy triste
ni mis zapatos lloran
“Hace poco, viniste
me dicen: calla ahora”

Hay una paz que busco
en estas suaves horas
y encuentro aquí mi musa
donde faltan aromas.

Perfume de los campos,
ladridos de los perros
rugido de motores...

nostalgias en el viento

sábado, 19 de julio de 2014

RECUERDOS PARA UNA BANDA


Museo Regional Alvaro Figueredo de Pan de Azúcar. Nuestro paso se detiene allí, frente a la que fuera casa natal del Poeta.
    Restaurada y embellecida luego de largos años de abandono, durante los cuales, habitantes circunstanciales, no supieron detener las huellas del tiempo, implacable desgastador. Hoy es un nuevo y atractivo centro cultural de la zona.
Nos sentimos motivadas profundamente y, entrecerrando los ojos con un algo de nostalgia,
vemos renacer en la alta puerta el aldabón y el buzón de reluciente bronce. Sin   saber cómo vamos introduciéndonos en una parte importante de nuestro ayer.
     En aquel nuestro pasado, el poeta no es el niño que corre por las espaciosas salas, sino el maestro y profesor que, a la vuelta de la esquina ha construído el hogar donde se refugia con frecuencia para dar curso a su fecunda creatividad.
     La madre no es ya la joven señora que lo acuna con amor, sino la venerable anciana, que muy cerca suyo, disfruta la proximidad de los nietos.
     Para nosotros, entonces, ésta, la de General Artigas casi Francisco Bonilla, es la casa del “Maestro”.
     Nos referimos  a un maestro que habitó en ella más de diez años, acompañado de su esposa. Alguien que no llevaba el apellido Figueredo o Bonilla como los propietarios.   Un inquilino apenas, que no se dedicaba  a la aritmética ni a la gramática. Era un maestro de Música,  que llegado en 1942, tuvo como cometido el crear una Banda Popular en la Villa.
 Quizás parezca extraña esta mención, pero más curioso aparece el pretendido desconocimiento de ese hecho.
   Es imprescindible sacudir estos casi cincuenta años de olvido, para que muchos hombres de hoy se reencuentren integrando aquel grupo primigenio  de músicos principiantes. Sin dudas, así, sentirían renacer parte de su juventud.
Insistimos pues, en afirmar que, en la década de los cuarenta surgió, no en virtud de una varita mágica, sino de hábil batuta, la BANDA POPULAR DE PAN DE AZÚCAR.
Previamente existió, por supuesto, el espíritu de un núcleo  de conocidas figuras de la comunidad que pusieron su empeño para concretar aquello que al principio fue  apenas una tímida ambición. Formóse una Comisión que según reza el acta primera, fechada el 15 de diciembre de 1941, estuvo integrada por Doña Isabel Núñez de Abal, Máxima P. de Núñez,                                                                      
Rosa G. de Demartino, Aurita de Alles, Inés Goicoechea, Santiago de Alles, Eduardo Becco, y Lázaro Palacio Núñez.
El acta  número dos, pertenece al año 1942 y menciona la renuncia de la Señora Demartino que se traslada a la Ciudad de San Carlos. A continuación informa que el cargo acéfalo es ofrecido  al Señor Intendente Departamental Don Félix Núñez, quien lo acepta. También indica que la Junta Local contribuye con quince instrumentos musicales, bastante deteriorados.
El año siguiente será el de las concreciones. Instrumentos restaurados, adquisición de otros nuevos, elección de un maestro entre los varios que responden a un aviso publicado en el diario capitalino “El Día”, así como la apertura  de un registro  para aspirantes a músicos.
    El Maestro Emilio Coccioli Castello pasa a residir en la localidad.
Muy pronto logra maravillas, haciendo  que los aprendices, veinticinco jóvenes, algunos de ellos apenas adolescentes, ejecuten con soltura y precisión. Pocos meses después la banda es ya una realidad.
El hecho sorprende gratamente a Intendente y Comisión, aunque ellos confiaban desde el comienzo, en la capacidad de aquel músico experimentado  dedicado y laborioso. Más aún con una amplia trayectoria anterior.
Radicado desde muchos años atrás en el país, había destacado como músico, creando otras bandas y desempeñado diversas e importantes actividades.
Original de la ciudad de Lecce  (Italia) poseía la inclinación musical, tan común en esa zona del Mediterráneo. Allí había adquirido su formación primera, perfeccionada en otras ciudades de la Península, entre ellas Ferrara.
Al principio la Banda contaba con dos bajos, dos bombardinos, tres trombones, un requinto, un redoblante, un bombo, platillos, tres pistones, una flauta, seis clarinetes y cuatro geny.
A partir del momento de su formación se pensó en un debut importante. Para el mismo  fueron creadas comisiones auxiliares. Así, en febrero de 1944 se presenta con un éxito total en una hermosa fiesta que tuvo lugar en la “Sociedad Recreativa La Trilla”. Luego de esto, no hubo celebración patriótica o de otra índole en la cual aquel grupo de muchachos vistiendo elegantes uniformes azules, guantes blancos y gorra con visera no participara.
Tomamos al azar una nómina de pago, escrita con la cuidada e inconfundible caligrafía  del maestro. Pertenece al año 1946, pleno auge de la banda.
   Allí encontramos los siguientes nombres: Dante Aguirre, Édison Salaberry, Yamandú Goicoechea, Héctor Albónico (h.), Regino Bargueño, Armando Miraballes, Raúl Barbarita, Sergio Cabrera, Miguel Angel Bonilla, Omar Barragán, Rubí Gutiérrez, Osvaldo Plada, Juan Martínez, Herman Ágner, Miguel A. Carrasco, Cándido de León, Asdrúbal Suárez, Edgardo Díaz, Juan y Sergio Monfort, Willy Ágner, Raúl Buzó y Saúl Martínez. 
No figuran en esta lista los nombres de varios de los primeros músicos como JulioFonseca, Lino González, Javier Silva, Miguel Cursach, Victorio Escobal y Américo Dorrego.
Tampoco aparecen los nombres de otros integrantes que recordamos pertenecieron a esta banda  y que sin duda están incluídos en nóminas de otra data. Entre estos últimos  figurarían Silvestre Núñez, Ismael Bonilla, Nelson Cabobianco, Carlos Ferreira, Cayetano y Hugo Golfarini, W.González, Amado Fernández.  
Por entonces la banda era requerida constantemente. Se presenta en Maldonado, Garzón, Aiguá.
Debido a este éxito, las inquietudes musicales aumentan. Surge así una orquesta formada por varios de los miembros de la  banda que aprenden a ejecutar otros instrumentos, guitarras, violines, piano, acordeones.
Más tarde una orquesta de niñas acude a los actos de clausura de cursos, de las distintas escuelas de las cercanías.
  Haciendo gala de versatilidad y dinamismo el maestro dirige el coro de la Escuela N.6 y de otras del Departamento.
A su casa  acuden numerosos niños que tratan de aprender a sonar variados instrumentos y adultos que desean aprender canto lírico
Muchos niños logran su objetivo y surgen en ese período varios profesores.
No dudamos que no pocos comparten nuestros recuerdos, otros se han alejado de nuestra ciudad, y algunos lamentablemente se han ido físicamente para siempre pero están confundidos en aquel ayer que rememoramos con singular cariño.
Formóse una especie de familia que compartía horas de estudio, alegres fiestas de cumpleaños, algarabías, risas y llantos frecuentes en los días de niñez.
Entre muchos, surgen nombres nunca olvidados como los de Dora De León, Mary Goicoechea García, Teresita Blois, Mabel Batista, Norma Sierra, Nubia, Marta y Susana Araújo, Álvaro Tell y Silvia (Chispa) Figueredo, Oscar y César Bonet, Luz Sención, Zulema de León, Zulma Galleto, Marta Bargueño, Tito Goicoechea.
  .   
En aquel período se efectúan, incluso, exámenes conciertos, verdaderas galas, vestidos largos, trasmisiones en directo por  la entonces  única radio del departamento.
Pero el mundo va de prisa, todo es ya muy lejano.
El ejecutar en la banda  es para algunos solamente un pasatiempo, un enriquecimiento cultural para otros, un trabajo atrayente  para los menos.
Llega un momento en el que decae el entusiasmo. Han pasado primaveras y aunque el elenco no es estático, sino que ha ido renovándose, los adolescentes van convirtiéndose en hombres que adquieren nuevas obligaciones en busca de  su futuro. La Banda se reduce en número de componentes y la Comisión formada ahora apenas por cuatro miembros, de los cuales sólo Don Félix Núñez y Juan Angel Pereira estaban desde los primeros años, se enfrenta a la triste misión de reconocer que el empuje primero es un pálido recuerdo. Que el otrora brillante conjunto musical ha dejado de existir. Es entonces diciembre de 1953.
    De todo aquello, aparte de esta emocionada memoria, porque tuvimos la fortuna de vivir de cerca su desarrollo, quedó una suma de dinero que, por voluntad  de una comisión creada a posteriori de la disolución  del grupo musical, es destinada, casi diez años después, a engrosar los fondos con que habría de erigirse el monumento  a José Artigas en la Plaza 19 de Abril.
Con el fin de la Banda los esposos Castello se trasladan a Montevideo, donde a consecuencias de una enfermedad crónica, agravada por el incesante ir y venir  en los años de trabajo intenso, fallece el Maestro en diciembre 29 de 1955.
Hoy, opacados por la pátina de olvido y de tiempo, algunos instrumentos reposan en un rincón  de la Casa de la Cultura de Pan de Azúcar. Rescatados de un peregrinaje por otras ciudades del Departamento, son  ahora un mínimo testimonio de la grandeza que vivieron.

    Nosotros, cada vez que oímos las notas de un violín, los acordes sonoros de un piano, la bella voz de un cantante entonando un aria de Verdi y, por supuesto, el paso marcial de una banda, revivimos la pequeña figura del maestro, invariablemente  vestida de traje, camisa de cuello casi duro, donde destaca la siempre renovada corbata, botines finos y lustrosos… y vemos la alta puerta, de bronces refulgentes, tras la cual nació, brilló y murió aquella inolvidable Banda Popular de Pan de Azúcar.  

viernes, 18 de julio de 2014

      RETAZOS DE UNA DÉCADA DE HISTORIA. 

   Papá llegó a casa con una heladera pequeña y blanca. El mueble en su exterior era de madera laqueada. Cuando abría la inmensa boca que era la tapa,  solía tragar vorazmente gruesas y prismáticas barras de duro y traslúcido hielo. Tal vez corría 1947 entonces. En nuestra  calle, algo más al Oeste, el señor  Razquín   tenía una fábrica de hielo que abastecía a la Villa y zonas adyacentes.
Nosotras, mamá y yo, miramos complacidas y algo orgullosas la nueva adquisición. En el otro extremo otra boca se abría con más frecuencia para engullir astillas de leña que prontamente se volvían ascuas encendidas. Era la cocina económica  que lograba guisados exquisitos y ofrecía plancha y horno para cocer churrascos, pan y asados. Ésta era casi un lazo  que nos unía a tiempos pasados. Hacía mucho que se utilizaban cocinas eléctricas.  También conservábamos en un lugar  privilegiado al reluciente calentador a queroseno, legítimo Primus sueco, de hermoso bronce. Mi papá  lo había aportado al casarse, luego de haberlo usado  en años de soltería.     
   En cambio habíamos desterrado definitivamente a los antiguos braseros.
   Por aquel tiempo llegó  una tarde a nuestra esquina  un camión cisterna. Un hombre con un megáfono invitaba a que  nos acercáramos con un recipiente adecuado, para volcar allí  aquel líquido  perfumado, burbujeante y oscuro.
¡La Coca Cola había llegado a nuestro barrio!  Todos corríamos presurosos  para aprovechar aquella dádiva promocional. Hoy no recuerdo si antes la había saboreado, pero en cambio reveo nítidamente las fotografías publicitarias que aparecían en múltiples      revistas. La Selecciones del Reader,s Digest  que  yo leía a menudo mostraba reuniones con niños, jóvenes y ancianos gustando la refrescante bebida. Yo había nacido en la época de las pequeñas gaseosas con el atrayente cierre de bolita, antecesora de la Limol.
En el mismo período ya habían entrado al país  y por supuesto también a nuestra comunidad  las legítimas Frigidaire, de origen USA. que como por arte de magia sabían crear en pocas horas, cubitos de hielo. Los primeros afortunados propietarios de los refrigeradores,  solían usarlos en su máxima potencia. Los alimentos quedaban fríos en exceso. Las frutas  servidas en la mesa aparecían opacas  y llenas de minúsculas gotitas ante el cambio de temperatura. Pero lo que era peor a veces  las sentíamos agresivas.
  Recuerdo la sorpresiva y desacostumbrada invitación  que me hiciera la madre de una compañera para pasar a su casa a  paladear un helado casero, “hielito coloreado”igual al que hoy llamamos despectivamente helado de palito, porque incluyen uno para ser asidos. Agua y azúcar en demasía, que más que quitar la sed parecen provocarla.     
Nuestra familia no poseía  automóvil,  seguramente escapaba a nuestras posibilidades. No muchos amigos los poseían. Los que circulaban eran casi todos de fabricación  norteamericana. Las marcas más frecuentes eran Ford y Chevrolet.  Pero también aparecían con cierta timidez modelos europeos.
Nosotros acostumbrábamos desplazarnos en bicicleta en los escasos paseos familiares. Papá poseía una  clásica bicicleta inglesa, mamá una Bianchi, reconocidísima marca italiana y yo la anteriormente mencionada  Mi padre cuando iba solo solía montar algún airoso caballo. Desde el Defensor, colorado fiel y bueno que monté muchas veces cuando pequeña hasta el Comadreja, su última adquisición, airoso tordillo que se había lucido corriendo en Las Piedras antes de ser suyo.
 La radio había ocupado durante toda mi corta existencia un lugar de privilegio en nuestro hogar. Aún recuerdo los informativos que papá escuchaba cuando yo tenía cuatro años, o sea más de diez años atrás,  en la sintonía que según mi entendimiento infantil se llamaba “El Despertador”. Tampoco se me ha olvidado aquella propaganda de los mismos años, de la que recuerdo fielmente incluso la música y que decía más o menos así:

                        Si su radio no funciona
                       vaya enseguida Penini ¿Cinti?
                        Está en la calle Agraciada
                        frente al Palacio Legislativo.
                        Técnicos son,  no improvisados
                        pues tienen conocimientos, 
                        y hace ya tiempo, son consagrados.

Cuando vivimos algunos meses en el campo nos acompañó una radio que funcionaba  con energía  eólica, pues lo primero que se hizo fue colocar un molino de viento. De ese breve tiempo recuerdo las dos planchitas gemelas que mamá colocaba alternadamente sobre la cocina para ir planchando nuestra ropa. Eso porque la energía  no era suficiente más que para la luz y la radio.
Volviendo a la década del relato, teníamos ahora una  radio grande, marca Philips, con amplio parlante, onda corta y larga y una tapa superior que escondía un pequeño y frágil tocadiscos.
La victrola figuraba ya en museos o en casas nostálgicas como recuerdo. Había marcado una época y cansado muchos brazos con la imprescindible manivela. Billones de cajitas de púas habían sido el implemento necesario. En cambio los discos continuaban siendo de pasta quebradiza, de 46 o 78 revoluciones por minuto.
Los tocadiscos eléctricos e independientes habían surgido tiempo atrás, incluso los automáticos que cargaban muchos discos a la vez,  que iban bajando a medida que finalizaba el anterior. Pero fue por los años cincuenta cuando aquel sencillo tocadiscos estuvo a nuestro alcance.
He olvidado mencionar que la casa en que vivíamos, (en Piedras) hoy  Wáshington Quintela) y Lizarza  me había proporcionado desde el principio a fines del cuarenta y tres,  la grata diversión  de los baños en una profunda bañera con calefón. Yo había usado aquellos tanques regadera  que debían cargarse con agua caliente o tibia y que luego de ser colgados, dejaban caer agua por una roseta, merced a un tirón de la cadenita.
Existían también calentadores a alcohol, muy prácticos y que duraron mucho tiempo, quizás se encuentren todavía. Eran   realmente sencillos y eficientes. A las viviendas las  calefaccionaban con estufas a leña o eléctricas. Por lo menos ese era nuestro caso. Recuerdo que me regalaron una eléctrica con un brillante reflector cuya forma me recuerda
a una minúscula antena parabólica.
¿Cuáles eran por entonces las principales  atracciones en nuestro medio?          
Sin dudas los circos, que eran primero muy completos y luego fueron decayendo hasta su desaparición  casi total.  Creo que algún grupo  finalizó su vida artística en Pan de Azúcar.    Conocí   a algún   integrante que se radicó en la Villa: Incluso  su sombra puede notarse aún en las calles de la ciudad. Los parques de diversiones,  y hasta un clan de gitanos con bailarinas con mucho garbo y bellísimos vestidos, solían    ocupar diversos baldíos que hacían esquina en cualquiera de las calles.
Pero había otro pasatiempo más continuo y permanente, me refiero al cine. El mismo funcionaba por esos tiempos en la planta baja del Centro Progreso. Todavía veo a la entrada los afiches  de   las películas y el montón  de latas circulares apiladas que las contenían, y que indefectiblemente llegaban en ferrocarril.
Prácticamente creo que casi todas las noches había función. Mi mamá y yo éramos asiduas concurrentes. Además los niños podíamos ir con absoluta tranquilidad  y solos,  a las largas sesiones de matinés domingueras. Allí veíamos muchísimos filmes argentinos, románticos  y refinados que mucho difieren de los actuales de esa procedencia. Destacaban unas jovencísimas mellizas Legrand, Mirta y Silvia, a las que no era muy fácil distinguir. Recuerdo  a una sensible Delia Garcés, a Amelia Bence, Zully Moreno, Pedro López Lagar, Hugo Del Carril, Osvaldo Miranda, Pepe Arias, Luis Sandrini, Tita Merello, Niní Marsall y una larguísima nómina que por supuesto es imposible recordar totalmente, si realmente interesase.

 El lunfardo solamente era la lengua de los arrabales y todavía no existía esa jerga rioplatense que se arraiga cada vez más. Eran frecuentes los filmes del Neorrealismo Italiano, muchos franceses y hermosos filmes rusos, que hoy serían  inimaginables. En cuanto a la filmografía Hollywoodense, estaba presente como hoy.  Muchas  películas  dramáticas  espléndidas pero abundando siempre las del Lejano Oeste, en las que no faltaban las diligencias, carretas de colonos, indios y soldados.  Sería imposible olvidar las  de Chaplín, de Stan Laurel y Oliver Hardy  menos todavía las de Tarzán, muy de moda y la serie “ La Sombra.”
   Un  muy joven Pedro Castellanos, linterna en mano, se ocupaba de situar a cada espectador en el lugar deseado .Algunas veces trabajaba junto a él su primo Martín Hernández. 
Uno de los propietarios del “Doré”, nombre que tenía por esos años nuestro cine, era el Señor Serra, Después fue de Serra –Spinelli. El funcionamiento del cine no fue muy continuo por diversos factores, cambios de firma, refacción del Centro Progreso. En este último caso  debo decir que el cine renació muy mejorado. En el mismo local se realizaban                     espectáculos culturales, venían importantes artistas como Atahualpa Yupanqui, Juan Carlos Mareco,( Pinocho.),  también pianistas y guitarristas  muy bien conceptuados. Sin embargo no tenían el mismo  éxito que el cine, pudiéndose advertir una platea casi desocupada.  
En el piso superior o principal del Centro Progreso  se realizaban frecuentes bailes. Eran oficiales y de gala los del 24 de agosto y 31 de diciembre. En  otras fechas había bailes  de menos etiqueta, y recibos bailables los sábados de noche a horas muy tempranas, para los jovencitos. En carnaval se efectuaban frecuentes bailes, incluyendo uno de disfraz para adultos y otro para niños.
Los bailes eran amenizados frecuentemente por tres orquestas, una Típica  que ejecutaba tangos, valses y pasodobles, que además traía cantor, una de Jazz   y otra  Característica que ejecutaba temas diversos.    
Había ya citado que el cine había tenido muchas pausas en su funcionamiento. En uno de esos períodos  de receso,  diríamos, funcionó otro en el Salón Parroquial. El encargado del mismo era un señor Etcheverry  que vivía en el Km. 110, y  que además tenía una camioneta con parlantes con la  que hacía publicidad,   
El local largo y angosto, no era muy adecuado. Tampoco era cómodo;  y el equipo tenía algunos defectos, con todo marcó un período que es del caso destacar. Más todavía cuando sirvió de centro de espectáculos con la actuación de magos, y de algún artista como aquel excéntrico personaje que apareció con un xilofón y varios instrumentos de cuerda de diferentes tamaños, mezcla de violín, laúd o guitarra.
En otra pausa y antes de desaparecer el cine definitivamente de la villa, los cinófilos, debíamos viajar a Pirlápolis donde funcionaban dos, El Argentino en un primer piso, donde hoy está La Pasiva con sus arcos, que entonces era llamada Galería de Demetrio, y El Miramar en su lugar habitual.
En los inviernos solía con frecuencia ir a pasar la tarde en las Matinés, con unas amigas y la mamá de ellas al  Miramar  El viaje hacia el balneario, lo hacíamos  en los ómnibus de la Empresa Fontes, como en verano lo hacían los que deseaban disfrutar de mar y playa, o los obreros que trabajaban en Pirlápolis.
Los mismos autobuses también sirvieron para traer desde allá a nuestro liceo a varias generaciones de estudiantes. El Liceo de Pan de Azúcar fue el único por varios años en toda  la zona. La Enseñanza estaba bastante centralizada, ya que para el segundo ciclo, al que llamábamos Preparatorios, todos los alumnos del Departamento debían viajar a  la Ciudad de San Carlos, inclusive los fernandinos. Luego de esas largas pausas, tal vez por  1953  nuestro cinematógrafo renació.  El postrer resurgimiento tuvo posiblemente una década de duración. Con el arribo de la televisión a fines del 58, (en la década del 60 hasta en viviendas humildísimas se veía destacar una antena),  se produjo la declinación definitiva de la gran pantalla.  En Piriápolis todavía funcionaban los cines, con la incorporación incluso de uno amplísimo,  que había surgido varios años  atrás y que se Llamaba Festival  Hall.
Tocando otras actividades de aquella década, debo también contar que fue un período de gran efervescencia cultural en lo que respecta al teatro. Un núcleo de jóvenes de la sociedad de entonces, varios hoy lamentablemente desaparecidos, formaban el elenco. Recuerdo entre ellos a Elbia Cuadrado (Chicha) Melchor Cuadrado h. Edgar Bonilla, Mary Goicoechea García, Elsa Funes, Walter Razquín. La obra más exitosa y con la que recorrieron el Departamento con singular éxito fue: ”Los árboles mueren de pie”. Como esa actividad duró cierto tiempo no recuerdo si  los actores que menciono trabajaron  juntos o en momentos y obras diferentes.
 Unos años después hubo otras iniciativas teatrales  que duraron cierto tiempo en las que actuaba Marza  Rodríguez Zanoni, Yamandú Beovidez,  Alfredo Acosta entre otros.

  ¡Cuántos lectores habrán vivido estos años y compartido estas vivencias! Seguramente  otras personas tendrán recuerdos más fieles que yo. Pero yo los recojo así, salpicados, por aquí, por allá, como postales salvadas de un olvido definitivo.   

lunes, 16 de diciembre de 2013

Sin esperanzas

                                                               
He amado y amo siempre el suelo que me vio nacer. Lo he admirado, orgullosa de que se empeñara de ser culto. Fue distinguido por eso en un pasado. Alguien lo llamó una vez, pequeño trozo de Europa en suelo americano. Quizás porque la etnia sobreviviente era más homogénea. No lo sé. Algo distinto encontraba el viajero en nuestras gentes, fueran ellas humildes o privilegiadas. Nuestro nacimiento como nación, tuvo principios republicanos, heredados de países que sufrieron opresiones y diferencias. Y el colono que llegó, a veces olvidó meter en sus maletas el amor a Dios, la reverencia, el respeto. Sabían de Él, oraban por las noches por sus bendiciones. Llegaban a las iglesias para contraer matrimonio después para el bautismo de los niños y finalmente para una despedida final a aquel que se marchaba.
Fueron pocos los más fervientes, porque Iberia parecía endurecida por no sé cuáles calamidades, quizás fatigados de la inquisición que aún recordaban. Los italianos cansados de guerras u hasta de alianzas algo vergonzosas que empequeñecían ante sus ojos a la Roma papal, traían algo de anárquico en sus ideas  Tal vez porque el trabajo agobiante de los campos le habían hecho olvidar  inclinarse ante el Señor.
 Francia había aportado su racionalismo feroz, sus múltiples escritores que junto a las monarquías habían abolido a Dios, (una forma nueva de endiosarse a sí mismos).
 La pequeña Suiza trajo un puñado de laboriosos cristianos que  encontraron un agraciado rincón donde preservar sus costumbres y sus ideales.
Seguro que llegaron muchos otros perseguidos  por su credo, a este país hospitalario y España tuvo como Italia emigrantes que fueron pequeños focos luminosos.
 Luego arribaron  rusos, alemanes, con recuerdos de los castigos a sus ancestros, pero nada fue suficiente.
Hubo una terrible confusión entre laicidad y ateísmo, y en lugar de preservar a cada creyente de que el Estado lo privara de sus derechos, el Estado pensó que era él quien debía cuidarse de las religiones y creó una valla poderosa para protegerse. Entonces lo que primero fue una libertad de cultos, que aún permanece afortunadamente, laicidad se convirtió, no en permitir que cada quien creyera lo que deseaba o lo que la familia le había transmitido, sin la interferencia de las leyes, para  volverse   un descreimiento de las religiones.
Mientras el evolucionismo y el creacionismo corrían paralelas como teorías optativas todo era aceptable, pero poco a poco el evolucionismo fue considerado el criterio único y verdadero para una sociedad que cuanto más estudiaba y más culta se volvía, más racionalista era.
Hoy nuestro pequeño país  encuentra conocimiento de Dios sólo en colegios privados, cualquiera sea su credo, mientras un dios anónimo y poco conocido aletea entre una nómina de dioses paganos que aparecen en la historia de las mitologías, en los cuentos, o escritos de personas más letradas, en las instituciones públicas
Persiste ese criterio, aun cuando nuestro país se ha vuelto menos educado, menos sabio, por no decir más ignorante, y por ello más irrespetuoso.
Fomentamos una posición científica mientras cientos de personas caen en vicios y situaciones abyectas, que por supuesto ocurren también  en otras partes del mundo. Los habitantes se han vuelto menos trabajadores en espera de dádivas que se ofrecen aún a aquellos que tienen hombros fuertes y habilidades especiales.
Leyes nuevas atentan contra la integridad de las familias, el nacimiento de los niños, favorecen la legitimidad del uso de algunas drogas, y el casamiento de personas del mismo sexo.
Una cruzada de avanzada ridícula en un medio donde las hierbas verdes y prometedoras podrían evitar que los corderos fueran perseguidos por lobos feroces. Retazo fértil con muchos frutos y con escasos recolectores.
Dones de Dios menospreciados en una apatía  nacida no comprendo por qué, o mejor, no quiero comprenderlo, porque no tengo armas para combatirla. Un día creí que éramos ricos, tal vez tuvimos esa oportunidad, pero a medida que mi tiempo pasa, como el de todos, comprendo que equivocamos nuestro camino, y nuestro espíritu empobrecido, ha perdido la luz de la esperanza.
¡Pobre Uruguay atrapado entre ideas que no entiende, comodidades que pretende, esfuerzos perdidos, y ambiciones constantes!
 Conocemos toda la tecnología, pero olvidamos nuestros principios, y cometemos yerro tras yerro. De lejos sentimos voces que nos elogian, que alaban este deprimente presente. ¡Pobrecitos! Cómo se engañan. Son inocentes o están más perdidos que nosotros. No escuchan los lamentos que brotan desde las entrañas mismas del suelo
¡Que Dios ilumine nuestro sendero  mientras haya tiempo, porque la vida es corta y el fin está cerca!